jueves, abril 06, 2017

Chicas de calendario. La rompedora Escarlata.

“Juro por Dios que nunca volveré a pasar hambre”, con esta declaración de principios pasó a la historia y a la vez dejó claro que no se iba a dejar amilanar por nadie.
Escarlata es la protagonista absoluta de la archiconocida película ‘Lo que el viento se llevó’ que marcó época con sus pasiones sureñas, sus grandes mansiones, sus esclavos y terratenientes y la Guerra de Secesión como punto de inflexión. 
Seguimos su evolución, como va creciendo entre algodones y como se convierte en una jovencita prometedora -que en esta sociedad tan profundamente conservadora significaba ser apta para formar una gran familia-, en un bellezón sureño pero con carácter, manipuladora y caprichosa, que utiliza sus armas de mujer para dejar fuera de juego a muchos de sus pretendientes.

Y esta señoritinga de Georgia se va convirtiendo a ojos del espectador en casi una superwoman, porque no acata las reglas establecidas, porque tiene sus propias opiniones y las muestra en público -lo cual era muy atrevido  para la sociedad esclavista de los grandes terratenientes del Sur de Estados Unidos-. Y las normas las rompe mediante el amor y el dinero.

Imaginaos la movida; jovencitas educadas para agradar a sus maridos, para mirar y callar; grandes fiestas donde los caballeretes sureños se reúnen para fumar y hablar de grandes temas mientras las chicas languidecen pensando en conocer a un príncipe azul, pues ahí entra la pizpireta señorita O’Hara como elefante en cacharrería, hablando por los codos y coqueteando con todos los pavos que se le acercan. Realmente ella está coladita por Ashley, un amor imposible, porque este personaje -que es el pavo mayúsculo- está prometido y se va a casar ‘como dios manda’ con la virtuosa Melania. El triángulo lo completa Reth Butler, un tipo con carácter, rudo e individualista que choca constantemente con Escarlata. La tensión sexual de Reth y Escarlata es de las que hacen saltar chispas, sin duda forman una de las grandes parejas del cine clásico y la verdadera historia de amor de “Lo que el viento se llevó”.

Escarlata es inteligente y manipuladora y cuando se ve abocada a la ruina no duda en venderse al mejor postor para conseguir el dinero que necesita. Tras la guerra, su plantación "Tara" corre el riesgo de caer en manos de los especuladores, y aquí aparece de nuevo Escarlata rompiendo con lo establecido en aquella sociedad patriarcal hasta la médula - las mujeres debían confinarse al espacio privado y a sus tareas domésticas- y revelándose como una mujer de negocios que sabe utilizar sus artimañas para salvar sus tierras sin importarle pisar cabezas y aumentar el escándalo a su paso.

Y como yo tampoco estoy dispuesta a pasar hambre y ya es la hora de la cena, me despido con  las palabras de María Castejón Leorza, doctora en Historia y especialista en representaciones, género y medios de comunicación:

"Lo que el viento se llevó en última instancia nos ofrece una heroína épica poderosa y rompedora, que ha trascendido  las décadas. Una mujer fuerte que comienza siendo una bella joven caprichosa que utiliza el poder de su belleza, pero que va más allá y construye un personaje femenino único, capaz de romper con todos los dictados patriarcales que pretendían escribir su vida, capaz de seducir a cualquiera, capaz de hacer negocios con sus antiguos enemigos, capaz de casarse sin amor como mera estrategia de supervivencia, capaz de reinventarse haciendo un vestido de unas viejas cortinas. Capaz de afirmar que todo lo que le preocupa lo pensará mañana, capaz de grabarnos con fuego aquel maravilloso “realmente mañana será otro día”. 
Amén


No os perdáis su blog en Pikara magazine, muy muy recomendable.


domingo, marzo 26, 2017

Las artistas fantasmas. Elizabeth Siddal

Ophelia, John Everett Millais


No todos los maltratos son tan salvajes como los que nos hacen saltar del sofá día si día no, no todos los comportamientos machistas son tan estúpidamente explícitos como las declaraciones del eurodiputado polaco que a todos y todas nos abochornan, hay vejaciones mucho más sutiles pero igual de dolorosas. Hoy quería referirme al maltrato por indiferencia o por menosprecio en el mundo del Arte, si, con mayúsculas, porque eso tan bello y edificante como el Arte también tiene sus trastiendas oscuras donde se respira con dificultad y huele a pis.

Hay tantos casos reconocidos -aunque bastante desconocidos- que no sabría por donde empezar y estoy segura de que habrá tantos de los que nunca tendremos noticia y quedarán para siempre en el olvido que cuando me lo planteo me palpita la vena del cuello con rabia infinita.

Mejor voy a enfriarme y a ir a los datos conocidos; literatura, música, pintura, no importa el ámbito, ni la geografía, ni la época… parejas de artistas donde ellas siempre salen perdiendo: 
los poetas Ted Hugues y Sylvia Plath, él la abandonó y ella terminó suicidándose; los escultores Camille Claudel y Auguste Rodin, ella acabó en un psiquiátrico, sumida en la miseria y el delirio; los compositores Robert Schumann y su mujer Clara Wieck Schumann, ella fue ninguneada y obligada por las circunstancias a dedicarse a su marido por completo.

En estas palabras lo resume muy lúcidamente Laura Freixas : “Una mujer con ambiciones artísticas es muy vulnerable porque se enfrenta, por un lado, al techo de cristal, y por otro, a la soledad. A medida que ellos triunfan, les resulta más fácil encontrar una pareja sumisa. A medida que ellas triunfan, les resulta más difícil encontrar a alguien igual”

Pero yo quiero contaros una historia aún más desconocida, tanto, que se ha convertido en leyenda, es un relato trágico y poético y casi una historia de fantasmas, sucedió en el pleno siglo XIX y su protagonista es Elizabeth Siddal, musa de los prerrafaelitas. 

La Hermandad Prerrafaelita se fundó en 1848 en Inglaterra y era una asociación de pintores y poetas que evocaban el estilo de los antiguos pintores del Renacimiento, sus artistas más destacados fueron Dante Gabriel Rossetti, William Holman Hunt y John Everett Millais. Por un casual Siddal se convirtió en su modelo preferida y más tarde en la esposa de Rossetti. Y así pasaría a la historia, como la Musa por antonomasia, la modelo perfecta, de hecho se sabe que en el cuadro más famoso para el que fue retratada, la Ophelia de Millais, tuvo que posar durante horas en invierno dentro de una tina sumergida en agua, casi muere por hipotermia, es lo que tiene el amor al arte.
Pues bien, Elizabeth Siddal no fue un mero maniquí a la disposición de esos reputados artistas, esos hombres tan atormentados y de alta cultura, ella fue una mujer que también poseía grandes inquietudes artísticas, pintaba y escribía, poemas tristes y pinturas a la manera de sus “compañeros” de fatigas prerrafaelitas. Pero como suele ocurrir en estos casos, sus dotes artísticas nunca fueron reconocidas, pasó a la historia como musa y ellos tan contentos.  

1. Sancta Lilias, Dante Gabriel Rossetti  - 2. Lady Lilith, Dante Gabriel Rossetti

Su vida fue tan trágica como su arte, fue adicta al láudano, sufrió las constantes infidelidades de su marido, padeció una larga enfermedad y dio a luz una niña muerta. En 1862, un año después del parto y ya muy trastornada, murió, contaba con 32 años.

Y aquí comienza la leyenda o la historia de fantasmas. Rossetti decidió enterrarla con el único manuscrito de sus poemas. Años después, arrepentido de su acción decidió abrir la tumba y desenterrar los poemas, Elizabeth lucía una cabellera que llenaba el ataúd por completo y mantenía su belleza intacta. A partir de entonces Rossetti aseguró que el fantasma de su esposa se le aparecía a menudo, ¿sufrió un impacto tan grande al abrir la tumba que quedó trastornado? ¿el láudano que la mayoría de prerrafaelitas consumían le hizo ver visiones? o ¿Elizabeth Siddal le asestó desde la tumba su póstuma venganza? Puestos a elegir, me quedo con la última opción, me parece el mejor ejemplo de justicia poética.

Y ahora, volviendo del mundo de los muertos a la realidad más cruda, creo que Elizabeth Siddal bien podría ser la representante de tantas mujeres artistas de su época (y también de otras más recientes, me temo) que pasaron como fantasmas por la historia, que fueron entes invisibles en el mundo del arte y de quienes nada se sabe, marginadas por hombres que debieron apoyarlas y que con su actitud mezquina consiguieron que sus creaciones desaparecieron sin dejar rastro. 




viernes, marzo 03, 2017

Chicas de calendario. La pasional Ada.


A mediados del siglo XIX no existían los llamados ahora viajes de placer, todo lo contrario, aquellas travesías se parecían más a viajes infernales. Pues bien,  un ‘tour’ de esta clase se vio obligada a realizar Ada McGrath de Escocia a Nueva Zelanda con su piano a cuestas y además para reunirse con un marido impuesto. Y este es el drama de Ada, muda desde los seis años, viuda y con una hija, que debe someterse a un matrimonio de conveniencia al otro lado del mundo, todo muy ‘heavy’. Sin embargo Ada va a superar todas las adversidades gracias a su piano y a la música.

‘El piano’ es una gran película de los noventa, hace años que no la veo pero en su día me impactó por su fotografía, su música, sus interpretaciones y su trama. En unos paisajes espeluznantes por su salvajismo y su belleza Ada debe lidiar con dos hombres primitivos; Alistair Stewart es su marido por contrato de larga distancia, que la ha comprado como quien encarga por catálogo unas estanterías de Ikea, parece un tipo medianamente cultivado pero es un reprimido atado a convenciones sociales y religiosas. El otro es Georges Baines, más rústico pero con cierta sensibilidad al que le gusta escuchar el piano de Ada pero aún más tocarla a ella. Y allí en medio está ella, una mujer pequeñita, sin habla, frágil en apariencia (interpretada de maravilla por Holly Hunter) pero con un volcán interior, que expresa con su música y con la ayuda de su hija toda su rabia. En la película Baines sale mejor parado que el marido y eso que su relación con Ada comienza de la peor manera, por chantajearla a través del piano, pero el chantaje da paso al cortejo hasta que finalmente Ada escoge a George lo que desencadenará la tragedia…y no cuento más!

Un dramón de época que os encantará, dejaos llevar por la hipnótica música de Michael Nyman y por la fascinante fotografía de esta película, nunca he visto nada parecido, da la sensación de que la humedad te cala y el barro te envuelve, el autor de esta maravilla es un fotógrafo neozelandés llamado Stuart Dryburgh. Y por supuesto no me olvido de su directora, Jane Campion que supo dotar a su película de una sensibilidad muy especial para contarnos el drama de esta gran mujer que sin comerlo ni beberlo aterriza en una tierra extraña, donde la obligan a casarse con un desconocido, es vejada y maltratada, despojada de lo que más quiere y debe salir adelante por si misma, es una historia vieja pero que hoy en día se repite con demasiada asiduidad, os suena mucho, ¿no?



jueves, febrero 02, 2017

Chicas de calendario. La caótica Annie.


La película de Woody Allen es setentera hasta las cachas y su prota, Annie me recuerda a una de esas mujeres que luchaban por sus derechos hace 40 años. Precisamente los medios han comparado las manifestaciones que se producen estos días contra el bufón de la Casa Blanca con algunas de los años setenta, cuando los Estados Unidos enseñaban el camino al mundo entero a base de movimientos sociales en las calles. En aquellos tiempos se trató de una reacción a la guerra del Vietnam, al racismo, a favor de la liberación de la mujer, etc, ahora mismo, la sociedad, más experimentada ha comenzado a movilizarse casi antes de que Trump se haya sentado en su trono, aunque sus 10 días en la presidencia ya se están haciendo demasiado largos.

Bueno… Vamos a lo nuestro, la película trata de la relación sentimental entre Alvy (Woody Allen) y Annie (Diane Keaton) en clave de comedia pero con continuas reflexiones sobre el sentido de la vida, la muerte, la sexualidad o la religión. No se estructura de manera lineal sino que pasa del presente al pasado o al futuro, intercalando momentos de la relación entre ambos protagonistas.

A veces Woody se pone un poco denso con su discurso pero Annie tampoco está del todo centradita. Son una pareja muy divertida, me encanta la imagen de Annie paseando por Manhattan con ese atuendo tan característico, su chaleco, sus pantalones holgados, sus sombrero y sus gafas redondas -que la convirtió en un icono de la moda- mientras habla y escucha las parrafadas del paranoico Alvy.

Creo que Woody Allen en esta peli consigue algo tan simple y complejo a la vez como describir una relación sentimental de manera innovadora, incluyendo guiños, referencias y todo tipo de licencias cinematográficas (como cuando hace aparecer a los personajes visitando su propio pasado como meros espectadores). Asistimos al nacimiento, desarrollo y ocaso de una relación y creo que en más de una vez nos podemos reconocer en las indecisiones, en los errores o aciertos que cometen las parejas. Como dice Alvy:  “Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere. Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto”.

En cualquier caso Annie Hall es una película que deja un poso de melancolía pero que transcurridos cuarenta años de su estreno se disfruta con mucho placer, hay drama y hay comedia con frases inolvidables como éstas:“La vida está llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa”. “No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo quiero”. Genial.


Como resumen de esta magnífica película en la que los personajes se dedican a buscar la felicidad sin descanso, me quedo con una de las reflexiones de Alvy cuando dice que asociar amor y felicidad es la mejor manera de ser desafortunado… aunque tras este bajonazo también afirma que merece la pena amar a pesar de los desengaños y sin sabores que produce. Estoy de acuerdo!


miércoles, enero 11, 2017

Chicas de calendario 2017. La apasionada Karen.

Fue una de esas aristócratas echás pa’lante o si preferís una adelantada de su época y es que Karen Blixen no se conformó con jugar unas partidas de whist al calor de una chimenea o alternar en un exclusivo club de campo, noooo…. a Karen le gustaba hacer ruido y vaya si lo hizo. 

En 1914 aterrizó en Africa, mas concretamente en Mombasa para casarse con el barón Bror Blixen. Allí montó una plantación de café mientras su marido correteaba detrás de otras mujeres, después de seis años de matrimonio se separaron, el barón tuvo la deferencia de cederle la plantación de café y de paso contagiarle la sífilis que sus aventuras nocturnas le habían dejado.

En 1918 Karen conoció a otro expatriado de alta cuna, el piloto británico Denys Finch Hatton y …ocurrió lo inevitable. Denys era apuesto y elegante, un aventurero que podía permitirse pasar los días volando en su avioneta sobre los maravillosos paisajes africanos o cazando de vez en cuando algún animal salvaje (otro millonario "estresao"). Además cuando Karen imaginaba sus historias fantásticas y las contaba tan convincentemente junto a una fogata en plena sabana a Denys se le caía la baba. Comparar a este pimpollo con un marido aburrido, adúltero y sifilítico no tenia sentido así que se hicieron amantes. (Además, no me engañéis, a muchos de los que estáis leyendo esto se os viene a la mente la película de Sydney Pollak donde Karen (Meryl Streep) tiene que elegir entre su marido (Klaus Maria Brandauer) y su amante bandido (Robert Redford), ejem,  creo que no hay que añadir nada más.

Los años africanos fueron pasando y la baronesa pasó sus días entre una plantación que no le daba mas que disgustos, un interés creciente por mejorar las condiciones alimentarias y médicas  de los nativos que la rodeaban y sus devaneos con Denys. Como os decía, las cosechas iban un año mal y otro peor, casi como su relación con Finch-Hatton que subía y bajaba como los precios del café. Así, a través de muchos altibajos llegamos a una fecha clave en la vida de Karen Blixen, 1931. Ese año fatídico fue cuando Denys se estrelló con su avioneta y también cuando los precios del café experimentaron una caída tan estruendosa como la del piloto. Karen, sola y arruinada (su familia le había retirado su ayuda financiera a una empresa en continuas pérdidas) decidió volver a Dinamarca. 

Con la cabeza llena de recuerdos e ideas la apasionada Karen no tardó en dar salida a su inspiración, adoptó el pseudonimo de Isak Dinesen y relató en 1937 sus experiencias en Africa en una novela bellísima “Out of Africa” (en España “Memorias de Africa”) que es básicamente una biografía novelada. Escribió otros libros pero ninguno como éste la colocó como leyenda literaria, la popularidad (ya póstuma) de Isak Dinesen se desbordó cuando en 1985 se filmó la película homónima  con Meryl Streep como su alter ego y Robert Redford en en papel de Denys Finch Hatton.

Karen Blixen murió en 1962 en Dinamarca, jamás volvió a África, pero como rememora en su libro nunca olvidó sus años mas felices en Kenia: "Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong…  (I had a farm in Africa at the foot of the Ngong Hills…"


jueves, diciembre 29, 2016

Rosa Parks o la fuerza del hartazgo en un día de furia.


Hace tan sólo 60 años, en EEUU la segregación racial era ley y se aplicaba sin contemplaciones especialmente en los estados del sur. El 1 de diciembre de 1955 en la ciudad de Montgomery (Alabama) ocurrían cosas como la siguiente: los autobuses urbanos tenían una línea que marcaba la ubicación de los usuarios; los negros detrás y los blancos delante, así los pasajeros de color debían subir por delante pagar al conductor y volver a bajar para entrar por la puerta trasera. 
Aquel 1 de diciembre Rosa Parks decidió no levantarse cuando el conductor le recriminó que ocupaba un asiento para blancos. Por semejante “delito” fue detenida y pasó una noche en el calabozo además de pagar una multa.

Algunos historiadores ponen en duda la contribución de Parks al movimiento de derechos civiles y su valor al negarse a ceder su asiento. Muchos relatos del supuesto delito de “mala conducta” de Rosa Parks en 1955 la describen como una simple "costurera cansada". Sin embargo, Parks proclamó en su autobiografía: Mi Vida ("My Life"), que no es verdad que estuviera físicamente cansada sino mentalmente “cansada de ceder".

El caso se hizo público y un entonces semi-desconocido Martin Luther King lideró una protesta multitudinaria que derivó en un boicot a la compañía de autobuses por parte de la población negra -que suponía el 75% de los usuarios- y que se mantuvo durante 381 días; durante más de un año criadas y obreros de color se trasladaron a pie a sus puestos de trabajo. La compañía de autobuses estuvo a punto de quebrar y la Corte Suprema tuvo que derogar las leyes de segregación y abolió cualquier discriminación de raza en lugares públicos.

Rosa Parks murió a la edad de 92 años el 24 de octubre de 2005 en la casa de retiro en la que pasó sus últimos años. En 2004 le fue diagnosticada la enfermedad de Alzheimer.

El 1 de diciembre de 2005, en la ciudad de Nueva York, Washington DC y otras ciudades estadounidenses, como acto simbólico, se dejó vacío el asiento de detrás del conductor de los autobuses urbanos para conmemorar a Rosa Parks y su acto de desobediencia civil.

Actos como el de Rosa Parks deben recordarnos que a veces un pequeño empujón de una sola persona entreabre una puerta y si es seguida por muchos esa puerta acabará cayendo y dejando paso al aire de libertad que todos necesitaban. Tampoco olvidemos que la conquista de los derechos civiles ha costado muchos esfuerzos y cualquier atisbo de complacencia ciudadana es siempre aprovechada por los poderosos para rebañar lo poco que nos dejan en el plato.


martes, noviembre 29, 2016

Chicas de calendario. La imaginativa Amélie.



Es como un plato de los que te hacía tu madre en tu niñez y no olvidas, como aquella sintonía de un anuncio tan entrañable que quedó grabado en tu memoria, como el olor de tu hermano pequeño cuando de bebé salía de la bañera oliendo a jabón, es algo que tus sentidos identifican como algo placentero, que te relaja, te da seguridad. Así es como recuerdo yo ‘Amélie’, no es una gran película, no es una comedia para partirse de risa, ni tampoco me hace llorar a moco tendido pero si tiene esa capacidad de la que os he hablado y que tiene que ver con lo más íntimo e intangible, que se queda muy adentro, pegado a los huesos.

Supongo que la mayoría la habéis visto y los que no aprovechad estas tardes lluviosas de otoño para poneros al día. La película es francesa 100%; huele a croissant y a baguette recién hecho, sabe a ‘cafe au lait’ junto al Sena y su protagonista es la quintaesencia de la parisina. 

Dirigida por Jean-Pierre Jeunet fue estrenada en 2001, ¡¡ ‘mon Dieu’ !! ya hace quince años??? La protagoniza una actriz desconocida en aquel tiempo llamada Audrey Tautou, desde entonces “ameliezada” para siempre.

Los franceses saben vender muy bien su cine y bajo el lema “elle va changer ta vie” (ella va a cambiar tu vida) fue un auténtico bombazo mundial. En resumen se trata de un cuento de hadas moderno en donde Amélie se dedica a hacer felices a los que le rodean, que dicho sea de paso, son bastante raritos. La protagonista se dedica pues a liberar de sus traumas a los personajes más extravagantes del barrio y lo hace de manera anónima, sin que nadie sospeche de esa ayuda ‘invisible’. Como en cualquier cuento que se precie también hay un príncipe, Nino, otro excéntrico que ayudará a Amelie a salir de su mundo interior, un mundo optimista pero también falso e ingenuo. Como ya os decía, esta película no tiene un gran guión, ni la trama es lo importante, tiene que ver más con sensaciones y la sensación que una tiene cuando acaba de verla es parecida a comerse unas gambas con su copa de vino, ligera y muy placentera a la vez, como para repetir, vamos!

Otra cosa que enganchante de esta peli es su puesta en escena. Como la mayor parte del cine de Jeunet, los colores que utiliza parecen salidos del cómic y resaltan el carácter de sus personajes, su estilo naïf me resulta muy cercano y cálido. Por cierto las ilustraciones del atrezzo de los decorados son del alemán Michael Sowa del que soy súper fan.


Con una imaginación desbordante la película nos lleva a un mundo irreal, a mi me recuerda mucho la mirada limpia que tenemos cuando niños, cuando somos inocentes y sensibles pero también vulnerables. 

Quien tuviera una Amélie a mano para esos días tristes o en los que no das una a derechas; mientras la inventan siempre nos quedará la otra, la de película, ya es algo!



sábado, octubre 29, 2016

Chicas de calendario. La disparatada Mary.


¿Empezamos a romper topicazos? Pues ahí va uno; acabas de salir del cine y oyes decir a una pareja gafapasta (de esas que disfrutan del cine surcoreano en V.O.): “la peli no refleja la profundidad del libro ” o una conversación cazada al vuelo en el metro: “la adaptación es floja, el libro es mucho mejor””   siii, vaaaale, yo también estoy bastante de acuerdo, aunque suene a ‘pedantez‘ insufrible no podemos evitar comparar el libro y la película, somos seres humanos, creo, y disfrutamos con las comparaciones. 
Ahora bien, si os digo que la famosísima película y el popularísimo personaje de Mary Poppins están basados en una novela muchos habréis tenido la revelación de la semana. Y más aún, si os comunico que la tal novela está escrita por la autora australiana Pamela Lyndon Travers muchos pensareis que me he pasado con la medicación. Pues os digo la puritita verdad, este personaje inolvidable salió de una novela de la que nadie se acuerda. Sin embargo  si os hablo de la película de 1964 producida por Disney, con Julie Andrews y Dick Van Dyke, que se pasean por un Londres en technicolor, mientras cantan y bailan al ritmo de Supercalifragilisticoexpialidoso ….creo que os sonará bastante más, no?

Puede que fuera una de las primeras películas que me mantuvo pegada a la tele durante un par de horas flipando con aquella mezcla de dibujos animados y personajes reales y disfrutando de esa extravagante niñera, que rompía las normas y daba a los estirados ingleses lecciones de vida sin descanso.
También me gustaba mucho que fuera musical; mi hermana y yo nos quedábamos embobadas siguiendo los bailes y las canciones (en español!!, según recuerdo). Así es, en aquella lastimosa España de los 70, en las películas norteamericanas no solo nos llegaban doblados los diálogos sino también las letras musicales, oír a Julie Andrews desgañitándose como si hubiera nacido en Valladolid era para los niños de entonces lo más natural.

Pero volviendo a Mary Poppins, aunque la película vista hoy pueda resultar algo cursi, hay que reconocer que para los años 60 los norteamericanos se curraron una institutriz bastante molona, mucho más cercana que aquella antipática “supernanny” televisiva que amargaba a niños y mayores en uno de esos estrafalarios programas de hiperrrealidad que tanto abundan. La Poppins volaba, podía trasladarse al mundo de los dibujos animados y lo mejor, siempre ponía en jaque lo establecido y se reía de las reglas y convenciones (que para los británicos de principios del siglo XX eran muchas).
Me despido con una de las mejores explicaciones que se han dado de lo que se siente cuando una está contenta o cuando tiene hambre o mira el mar o pasea al perro o simplemente cuando se aburre de la situación política española:
¡¡¡¡¡¡¡¡¡Supercalifragilisticoexpialidoso !!!!!!!!



viernes, septiembre 30, 2016

Chicas de calendario. La vitalista Juno.


Juno es fresca, es vital, es crítica y es adolescente, como la mayoría de los adolescentes diréis, sí, pero es que Juno está embarazada y tiene que crecer rápido.

Juno es la protagonista de la comedia del mismo nombre que trata de manera ligera y sin dramatismo temas como la maternidad, el aborto o la adopción. La película se ve con agrado, es muy entretenida y en resumen trata de dos jóvenes en busca de sexo que se embarazan por error y terminan enamorándose. En un primer momento Juno (interpretada de maravilla por Ellen Page) está decidida a abortar pero luego opta por la adopción, destaca por su fuerte personalidad en contraposición a su pareja, el inmaduro Bleecker.

Me gusta mucho esta pequeña película y sobre toda la espontaneidad de su personaje principal al enfrentarse a un problema mayúsculo (aunque ella no lo afronta en ningún momento así, es, digamos, un contratiempo que hay que resolver de la mejor manera) como es ser madre a los dieciséis años. Juno es mordaz pero no una irrespetuosa adolescente con sus mayores, cae bien, muy bien, a medida que avanza la película. 

Entre trago de cerveza y ataque a la bolsa de papas vi de nuevo la peli y me reí otra vez y es que a pesar de tratar temas de envergadura colosal, está en las antípodas de algunos dramones del este de Europa sobre el tema del aborto, como la brillante película rumana ‘4 meses, 3 semanas, 2 días’. Aquí la trama transcurre sin tragedias, no hay dolor (bueno solo algún que otro pellizco) y los personajes actúan con desparpajo: el padre tolerante y liberal, la madrastra comprensiva y la pareja adoptante con sus propios desencuentros. Mientras prosigue con su embarazo, Juno experimenta no solo un cambio físico sino también mental, se va haciendo mayor, madura a marchas forzadas y debe dejar de lado las indecisiones típicas de la adolescencia y afrontar la vida de cara. Así Juno evoluciona, aprende a conocerse mejor, a ser mas tolerante y a apreciar a los que tiene a su alrededor.


La película se estreno en 2007, está dirigida por Jason Reitman e interpretada por  Ellen Page, Michael Cera, Jennifer Garner, Jason Bateman, y J.K. Simmons. Dura 92 minutos que se os pasarán volando.

Juno, con su nombre de diosa romana de la maternidad, es cáustica sin acritud y en sus reflexiones recuerda mucho a una Mafalda adolescente. Me parece un personaje muy potente, con quien una pasaría un buen rato fumando en pipa, bebiendo naranjada y hablando de las cosas de la vida.





lunes, septiembre 05, 2016

Chicas de calendario. La irreductible Jane.


Esta gran señora me produce una admiración infinita y un tremendo respeto, de hecho es la única de mis chicas de calendario que no es una fantasía o que ha pasado a mejor vida, Jane Goodall está entre nosotros y más viva que nunca, de hecho hace unos meses en Madrid dio una lección de dignidad y lucidez a quienes tuvieron la suerte de escucharla.
Jane Goodall nació en 1934 en Londres y la mayor parte de sus 82 años los ha pasado en África luchando por los derechos de los animales, principalmente de los chimpancés. Es primatóloga y antropóloga y posee todos los premios habidos y por haber.

Ya desde niña, en un Londres arrasado por las bombas, descubrió su amor por los animales mientras daba la brasa a los adultos asegurando que viviría de mayor en Africa rodeada de estos. Tras una durísima posguerra y sin formación científica alguna, Jane decide embarcarse a los 23 años rumbo a Kenia para cumplir su sueño de niña. Allí tenía un amigo que le presentó al famoso paleontólogo Louis Leakey. Después de mantener varias charlas sobre la vida animal Leakey intuyó que tenía ante sí un verdadero filón, una joven sin estudios ni experiencia pero con una pasión contagiosa y unas ganas de trabajar inabarcables. Durante 1957 la tuvo a su lado como secretaria y al año siguiente la envió a Londres a estudiar conducta y anatomía de los primates. En 1960 volvió a África y Leakey, tras recaudar fondos, le marcó su destino con una propuesta que no podría rechazar, ir a estudiar simios al Parque nacional de Gombe Stream en Tanzania. Muy satisfecho con su trabajo, el bueno de Leakey volvió a recoger pasta gansa para su pupila y en 1962 la facturó de nuevo a Gran Bretaña, esta vez estudiaría en la Universidad de Cambridge, donde -sin titulación universitaria previa- consiguió el doctorado en etología. 

Los descubrimientos de Goodall en Gombe supusieron un vuelco entre la comunidad científica porque no se vieron contaminados por abrumadores conocimientos técnicos ni por un academicismo trasnochado  -recordemos que no tenía carrera universitaria- así que sus observaciones fueron limpias y naturales, observaba a sus monos como quien vigila a un bebé y sus reacciones, les puso nombre y anotaba las diferentes personalidades de cada uno, sus emociones y unas conductas muy “humanas” como abrazos, palmadas y cosquillas. También descubrió otras acciones humanas como una agresividad innata en los chimpancés. En definitiva, sus estudios supusieron un salto cualitativo en los conocimientos sobre la conducta de los simios demostrando que los parecidos entre humanos y primates no se pueden reducir a lo genético, también nos acercan las emociones o las relaciones familiares y sociales.

Jane Goodall es admirada y reconocida en todo el mundo, a su talento innato como divulgadora hay que añadir el apoyo que le prestó desde el principio National Geographic financiando sus investigaciones y que la dio a conocer por medio de artículos, documentales y libros. A destacar también los Institutos Jane Goodall, con sede en 19 países, cuya labor es proteger a los chimpancés y sus hábitats.

Actualmente, a pesar de su edad, Goodall viaja constantemente difundiendo sus conocimientos y dando conferencias por todo el planeta intentando concienciar sobre lo decisivo de impedir la deforestación, frenar el crecimiento imparable de la población para hacer de éste un mundo sostenible y acabar con la pobreza. Sus mayores admiradores son los jóvenes y eso es ya motivo de esperanza.
Para acabar os voy a poner un video emocionante, es la liberación de una chimpancé en el Congo y a mi se pone la carne de gallina cada vez que lo veo. Casi al borde de la muerte, Wounda, que es como se llama la mona, fue recogida después de que unos furtivos mataran a sus padres. Siempre he pensado que quien maltrata a los animales es capaz de lo peor también con sus semejantes humanos y por ende quien cuida y protege a los animales debe empatizar más fácilmente con las personas que le rodean. Contemplando este abrazo entre Jane Goodall y Wounda pienso que podría simbolizar el imprescindible respeto que debemos a todos los seres vivos de este planeta. A quien no le hubiera gustado ser un mono durante unos instantes para abrazarse a Jane Goodall, esa mujer todo amor y humanidad, a mi me hubiera encantado.







miércoles, agosto 24, 2016

Chicas de calendario. La maravillosa Alicia.


Todos conocéis la historia de Alicia en el País de las Maravillas, aunque curiosamente, casi nadie ha leído el libro. Este es un caso, como el Quijote, de fábula archiconocida, que se ha divulgado durante décadas por medio del cine y la televisión, del cómic, de la pintura e ilustración, del teatro, de la ópera y hasta de los videojuegos. Así que como la trama es muy sabida no voy a contarla y me voy a centrar en su creador, Lewis Carroll y la relación que mantuvo con la musa inspiradora de su obra, Alice Liddell. 
Carroll (1832-1898) fue profesor en la Universidad de Oxford, diácono, matemático y uno de los pioneros de la fotografía. Era más inglés que el té de las cinco y un reprimido del copón. Imaginaos la escena; en ese ambiente victoriano tan elegante y puritano, rodeado de los magníficos jardines de Oxford, el bueno de Lewis pasa sus tardes en la librería de la universidad ante una buena chimenea encendida. Sin embargo no se dedica solo a repasar tratados matemáticos, se distrae a diario contemplando aturdido a tres niñas que juegan en un jardín del vecindario que además no son unas desconocidas, las tres son hijas del decano de la facultad donde ejerce. Según desvelan sus diarios, cartas y fotografías, estaba obsesionado con las niñas, parece que las sospechas de perversión son reales, aunque nunca pasó de ser un amor enfermizo, nada se sabe de algo parecido al abuso sexual. Dada la imaginación y el talento de Lewis Carroll mejor no imaginar que podría haber hecho 150 años después con medios como internet en sus manos.
Se tiene constancia que hizo cientos de fotografías a las pequeñas, sobre todo a Alice, su favorita. Todo lo demás es especulación; que si llegó a pedir la mano de Alice, que si era un pedófilo reprimido, que si se ponía hasta arriba de opio.

Lo cierto es que este hombre extraño nos dejó una obra universal, un cuento que anticipaba al mismísimo surrealismo, lleno de paradojas y dobles sentidos, con códigos ocultos e interpretaciones aún por resolver. A primera vista parece un cuento infantil, con una niña como protagonista pero en una lectura detenida de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ se pueden extraer reflexiones más profundas como una crítica a las costumbres de la época (ese sombrerero loco y su eterno té de las seis), su preocupación por la educación (las dudas de Alicia sobre su identidad) o el rechazo a la intolerancia (La Reina de Corazones gobierna mediante un despotismo infame).

Me gusta mucho ese mundo absurdo donde un gato de Cheshire aparece y desaparece, Alicia crece y empequeñece, personajes cambian de forma y todo parece un delirio repleto de personajes extravagantes como el Dodo, la liebre de marzo, la oruga que fuma narguile, el sombrerero loco, el conejo blanco…

Hasta ahora no me había dado cuenta pero las historias de Tutticonfetti están en deuda con esta aventura maravillosa de Alicia; mundos paralelos donde mis personajes buscan otra realidad: una sirena en lata a punto de ser devorada; una escalera con la que, si tienes un mal día, se alcanzan la nubes o una vaca con alas. Por esto y mucho más adoro esta fábula universal y a pesar de las rarezas de su autor hay que reconocer su enorme valor literario. En fin, como se dice en estos casos, Lewis Carroll murió hace mas de un siglo pero su legado permanece y su Alicia quedará para siempre ya como un mito de la cultura universal.


lunes, julio 25, 2016

Una niña para cambiar el mundo


En este mundo tan cruel con los que menos poseen, donde los mediocres abusan de los más débiles, con una Europa cada día más lejos de los lemas de la Revolución Francesa, donde las injusticias y horrores que quedan fuera de nuestras fronteras son ninguneadas sin rubor y donde los derechos de las millones de mujeres son cada día pisoteados aparece de vez en cuando un rayo de esperanza.
Hace mucho tiempo que tengo la convicción de que si el mundo tiene alguna posibilidad de avanzar, de civilizarse, de mejorar, va a ser de la mano de las mujeres y no me cabe duda de que uno de los personajes más determinantes de este convulso siglo XXI es una mujer, casi una niña, conocida por todos como Malala.
Malala Yousafzai nace en Mingora (Pakistán) en 1997 en el valle del río Swat, región amenazada por los talibanes. El padre de Malala, profesor y activista político le inculcó desde pequeña los valores de la educación y la igualdad. Esta es la breve historia de una niña fuera de lo común.
Son momentos difíciles en Pakistán, los talibanes controlan amplias zonas del país donde han prohibido la música, la televisión y la educación de las niñas llegando a volar más de un centenar de escuelas en la región. 
En 2008 el responsable de la BBC en Urdu decide buscar algún estudiante que relatara de forma anónima las condiciones de vida bajo los talibanes. Con 12 años Malala comienza a escribir un blog para la BBC describiendo sus vivencias bajo la ocupación de los integristas. Un año después un periodista del New York Times realiza un documental sobre su vida, luego vienen las entrevistas, la televisión, etc. Esta atención  mediática la pone en el punto de mira de los talibanes, que la amenazan de muerte.
El 9 de octubre de 2012 en Mingora, un grupo de talibanes aborda el autobús escolar donde viaja Malala y dispara sobre ella dejándola gravemente herida junto a otras dos estudiantes. Es trasladada a un hospital militar y unos días después a Reino Unido para que siga su recuperación. Se teme por su vida pero tras varios meses de rehabilitación y ante la admiración de los médicos se recupera y es dada de alta, poco después ingresa en la escuela secundaria británica. 
Después le llegaron los reconocimientos internacionales y premios como el Nobel de la Paz en 2014, encuentros con líderes mundiales y publicación de libros, sin embargo para ella el día más feliz de su vida fue cuando pudo volver al colegio: "Un niño, un maestro, un libro, un lápiz pueden cambiar el mundo”, dijo en su intervención en una asamblea de las Naciones Unidas.
Iba a decir que Malala debería ser un ejemplo, pero no, creo que su valentía y su fuerza queda lejos de la mayoría de nosotros, me conformaría con que fuera una inspiración para dar a entender que en ocasiones el débil vence al fuerte y que es posible alcanzar objetivos más modestos que el de la joven pakistaní perseverando y luchando contra las pequeñas injusticias del día a día.
Ahora Malala, amenazada ya de por vida por los talibanes, se refugia en el Reino Unido, esa nación que acogió durante décadas a otros perseguidos como Salman Rushdie y que ahora encabeza una inquietante corriente europea de miedo al diferente, que quiere salir de Europa arrastrando quizás a otros países en su deriva y que nos lleva a recordar épocas oscuras y terribles que sucedieron no hace tanto tiempo en nuestro “civilizado” continente.
Para terminar y sacudirnos de perspectivas tan poco halagüeñas nada mejor que dejar hablar a la propia Malala en la ONU en 2013:


“El 9 de octubre de 2012 los talibanes me dispararon en la cabeza. Dispararon también a mis amigos, pensaron que con sus balas nos callarían para siempre, pero fracasaron. De ese silencio surgieron miles de voces, los terroristas pensaron que cambiarían mis objetivos y detendrían mis ambiciones pero nada ha cambiado en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo, la desesperanza murieron para siempre, nacieron la fuerza, el poder y el coraje». 



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