jueves, mayo 18, 2017

Chicas de calendario. Las indómitas Thelma & Louise.



Cada semana nos levantamos con una razón más para estar cabreadas, el último lamentable estropicio viene del mundo del deporte. Esta vez no se trata del fútbol sino del tenis, las azafatas de un torneo han alzado la voz, bueno en concreto una azafata, una heroína para mi, que simplemente ha reivindicado que se las trate con respeto y dignidad. Yo aplaudo estos pequeños gestos de rebeldía individual porque es así, reaccionando ante las actitudes machistas de cada día, es como se va avanzando.

Por eso, porque las mujeres no somos simples maniquíes al que exponer en un escaparate, por eso y por mucho mas quiero reivindicar la película del mes de mayo, “Thelma & Louise”.

Solo hay que esperar unos minutos de metraje para empezar a disfrutar de estas dos grandes señoras, que un buen día deciden romper sus ataduras, abandonar la monotonía cotidiana y escapar a todo trapo por las carreteras de Texas. Thelma, la más joven e inexperta, solo quiere tomarse un respiro de fin de semana en su frustrante vida de ama de casa junto a un marido machista; Louise, mas mayor, trabaja de camarera, tiene un novio alérgico a asumir compromisos y no aguanta mas una vida repleta de fracasos. Resumiendo, que un buen día deciden salir de la rutina y pasar un fin de semana juntas en las montañas. Todo se complica y acaban recorriendo  kilómetros de asfalto de Estados Unidos en su descapotable, trazando una ruta hacia lo desconocido, atravesando desiertos, campos petrolíferos, un paisaje hostil, peligroso y polvoriento… pero descubren la libertad y nosotro/as espectadore/as la sentimos también junto a ellas.

Me parece que es la gran virtud de esta película, la manera en que  consigue transmitir una sensación de libertad tan profunda, como a medida que sigues las peripecias de Thelma y Louise  empatizas de tal manera con estas dos mujeres -que no hacen mas que transgredir leyes transformándose  en unas chicas cada vez mas peligrosas- que las ganas de tirarlo todo por la borda  y gritar desde una montaña son infinitas: Soy una mujeeeeer, soy un ser humano y me debes respetar!!!!

Si, porque pese a todas sus contradicciones, su violencia y algunos personajes estereotipados  esta película supuso un BASTA YA de lo más rotundo que se había visto en Hollywood a las actitudes machistas y  creo que con la perspectiva del tiempo transcurrido desde su estreno  -25 años ya-  ha quedado como una gran película, un grito de libertad, una mezcla de drama, comedia y road movie inolvidable.

Esta película es un canto a la esperanza para todas aquellas mujeres maltratadas por la vida, para que comprendan que pueden salir del agujero y siempre hay tiempo para cambiar las cosas. Os dejo con una de las reflexiones de Thelma, cuando el drama ya se ha desencadenado… 

“Algo ha cambiado. Dentro de mí, ¿sabes?  Y… No podría volver. No podría. No lo aguantaría.”





jueves, abril 06, 2017

Chicas de calendario. La rompedora Escarlata.

“Juro por Dios que nunca volveré a pasar hambre”, con esta declaración de principios pasó a la historia y a la vez dejó claro que no se iba a dejar amilanar por nadie.
Escarlata es la protagonista absoluta de la archiconocida película ‘Lo que el viento se llevó’ que marcó época con sus pasiones sureñas, sus grandes mansiones, sus esclavos y terratenientes y la Guerra de Secesión como punto de inflexión. 
Seguimos su evolución, como va creciendo entre algodones y como se convierte en una jovencita prometedora -que en esta sociedad tan profundamente conservadora significaba ser apta para formar una gran familia-, en un bellezón sureño pero con carácter, manipuladora y caprichosa, que utiliza sus armas de mujer para dejar fuera de juego a muchos de sus pretendientes.

Y esta señoritinga de Georgia se va convirtiendo a ojos del espectador en casi una superwoman, porque no acata las reglas establecidas, porque tiene sus propias opiniones y las muestra en público -lo cual era muy atrevido  para la sociedad esclavista de los grandes terratenientes del Sur de Estados Unidos-. Y las normas las rompe mediante el amor y el dinero.

Imaginaos la movida; jovencitas educadas para agradar a sus maridos, para mirar y callar; grandes fiestas donde los caballeretes sureños se reúnen para fumar y hablar de grandes temas mientras las chicas languidecen pensando en conocer a un príncipe azul, pues ahí entra la pizpireta señorita O’Hara como elefante en cacharrería, hablando por los codos y coqueteando con todos los pavos que se le acercan. Realmente ella está coladita por Ashley, un amor imposible, porque este personaje -que es el pavo mayúsculo- está prometido y se va a casar ‘como dios manda’ con la virtuosa Melania. El triángulo lo completa Reth Butler, un tipo con carácter, rudo e individualista que choca constantemente con Escarlata. La tensión sexual de Reth y Escarlata es de las que hacen saltar chispas, sin duda forman una de las grandes parejas del cine clásico y la verdadera historia de amor de “Lo que el viento se llevó”.

Escarlata es inteligente y manipuladora y cuando se ve abocada a la ruina no duda en venderse al mejor postor para conseguir el dinero que necesita. Tras la guerra, su plantación "Tara" corre el riesgo de caer en manos de los especuladores, y aquí aparece de nuevo Escarlata rompiendo con lo establecido en aquella sociedad patriarcal hasta la médula - las mujeres debían confinarse al espacio privado y a sus tareas domésticas- y revelándose como una mujer de negocios que sabe utilizar sus artimañas para salvar sus tierras sin importarle pisar cabezas y aumentar el escándalo a su paso.

Y como yo tampoco estoy dispuesta a pasar hambre y ya es la hora de la cena, me despido con  las palabras de María Castejón Leorza, doctora en Historia y especialista en representaciones, género y medios de comunicación:

"Lo que el viento se llevó en última instancia nos ofrece una heroína épica poderosa y rompedora, que ha trascendido  las décadas. Una mujer fuerte que comienza siendo una bella joven caprichosa que utiliza el poder de su belleza, pero que va más allá y construye un personaje femenino único, capaz de romper con todos los dictados patriarcales que pretendían escribir su vida, capaz de seducir a cualquiera, capaz de hacer negocios con sus antiguos enemigos, capaz de casarse sin amor como mera estrategia de supervivencia, capaz de reinventarse haciendo un vestido de unas viejas cortinas. Capaz de afirmar que todo lo que le preocupa lo pensará mañana, capaz de grabarnos con fuego aquel maravilloso “realmente mañana será otro día”. 
Amén


No os perdáis su blog en Pikara magazine, muy muy recomendable.


domingo, marzo 26, 2017

Las artistas fantasmas. Elizabeth Siddal

Ophelia, John Everett Millais


No todos los maltratos son tan salvajes como los que nos hacen saltar del sofá día si día no, no todos los comportamientos machistas son tan estúpidamente explícitos como las declaraciones del eurodiputado polaco que a todos y todas nos abochornan, hay vejaciones mucho más sutiles pero igual de dolorosas. Hoy quería referirme al maltrato por indiferencia o por menosprecio en el mundo del Arte, si, con mayúsculas, porque eso tan bello y edificante como el Arte también tiene sus trastiendas oscuras donde se respira con dificultad y huele a pis.

Hay tantos casos reconocidos -aunque bastante desconocidos- que no sabría por donde empezar y estoy segura de que habrá tantos de los que nunca tendremos noticia y quedarán para siempre en el olvido que cuando me lo planteo me palpita la vena del cuello con rabia infinita.

Mejor voy a enfriarme y a ir a los datos conocidos; literatura, música, pintura, no importa el ámbito, ni la geografía, ni la época… parejas de artistas donde ellas siempre salen perdiendo: 
los poetas Ted Hugues y Sylvia Plath, él la abandonó y ella terminó suicidándose; los escultores Camille Claudel y Auguste Rodin, ella acabó en un psiquiátrico, sumida en la miseria y el delirio; los compositores Robert Schumann y su mujer Clara Wieck Schumann, ella fue ninguneada y obligada por las circunstancias a dedicarse a su marido por completo.

En estas palabras lo resume muy lúcidamente Laura Freixas : “Una mujer con ambiciones artísticas es muy vulnerable porque se enfrenta, por un lado, al techo de cristal, y por otro, a la soledad. A medida que ellos triunfan, les resulta más fácil encontrar una pareja sumisa. A medida que ellas triunfan, les resulta más difícil encontrar a alguien igual”

Pero yo quiero contaros una historia aún más desconocida, tanto, que se ha convertido en leyenda, es un relato trágico y poético y casi una historia de fantasmas, sucedió en el pleno siglo XIX y su protagonista es Elizabeth Siddal, musa de los prerrafaelitas. 

La Hermandad Prerrafaelita se fundó en 1848 en Inglaterra y era una asociación de pintores y poetas que evocaban el estilo de los antiguos pintores del Renacimiento, sus artistas más destacados fueron Dante Gabriel Rossetti, William Holman Hunt y John Everett Millais. Por un casual Siddal se convirtió en su modelo preferida y más tarde en la esposa de Rossetti. Y así pasaría a la historia, como la Musa por antonomasia, la modelo perfecta, de hecho se sabe que en el cuadro más famoso para el que fue retratada, la Ophelia de Millais, tuvo que posar durante horas en invierno dentro de una tina sumergida en agua, casi muere por hipotermia, es lo que tiene el amor al arte.
Pues bien, Elizabeth Siddal no fue un mero maniquí a la disposición de esos reputados artistas, esos hombres tan atormentados y de alta cultura, ella fue una mujer que también poseía grandes inquietudes artísticas, pintaba y escribía, poemas tristes y pinturas a la manera de sus “compañeros” de fatigas prerrafaelitas. Pero como suele ocurrir en estos casos, sus dotes artísticas nunca fueron reconocidas, pasó a la historia como musa y ellos tan contentos.  

1. Sancta Lilias, Dante Gabriel Rossetti  - 2. Lady Lilith, Dante Gabriel Rossetti

Su vida fue tan trágica como su arte, fue adicta al láudano, sufrió las constantes infidelidades de su marido, padeció una larga enfermedad y dio a luz una niña muerta. En 1862, un año después del parto y ya muy trastornada, murió, contaba con 32 años.

Y aquí comienza la leyenda o la historia de fantasmas. Rossetti decidió enterrarla con el único manuscrito de sus poemas. Años después, arrepentido de su acción decidió abrir la tumba y desenterrar los poemas, Elizabeth lucía una cabellera que llenaba el ataúd por completo y mantenía su belleza intacta. A partir de entonces Rossetti aseguró que el fantasma de su esposa se le aparecía a menudo, ¿sufrió un impacto tan grande al abrir la tumba que quedó trastornado? ¿el láudano que la mayoría de prerrafaelitas consumían le hizo ver visiones? o ¿Elizabeth Siddal le asestó desde la tumba su póstuma venganza? Puestos a elegir, me quedo con la última opción, me parece el mejor ejemplo de justicia poética.

Y ahora, volviendo del mundo de los muertos a la realidad más cruda, creo que Elizabeth Siddal bien podría ser la representante de tantas mujeres artistas de su época (y también de otras más recientes, me temo) que pasaron como fantasmas por la historia, que fueron entes invisibles en el mundo del arte y de quienes nada se sabe, marginadas por hombres que debieron apoyarlas y que con su actitud mezquina consiguieron que sus creaciones desaparecieron sin dejar rastro. 




viernes, marzo 03, 2017

Chicas de calendario. La pasional Ada.


A mediados del siglo XIX no existían los llamados ahora viajes de placer, todo lo contrario, aquellas travesías se parecían más a viajes infernales. Pues bien,  un ‘tour’ de esta clase se vio obligada a realizar Ada McGrath de Escocia a Nueva Zelanda con su piano a cuestas y además para reunirse con un marido impuesto. Y este es el drama de Ada, muda desde los seis años, viuda y con una hija, que debe someterse a un matrimonio de conveniencia al otro lado del mundo, todo muy ‘heavy’. Sin embargo Ada va a superar todas las adversidades gracias a su piano y a la música.

‘El piano’ es una gran película de los noventa, hace años que no la veo pero en su día me impactó por su fotografía, su música, sus interpretaciones y su trama. En unos paisajes espeluznantes por su salvajismo y su belleza Ada debe lidiar con dos hombres primitivos; Alistair Stewart es su marido por contrato de larga distancia, que la ha comprado como quien encarga por catálogo unas estanterías de Ikea, parece un tipo medianamente cultivado pero es un reprimido atado a convenciones sociales y religiosas. El otro es Georges Baines, más rústico pero con cierta sensibilidad al que le gusta escuchar el piano de Ada pero aún más tocarla a ella. Y allí en medio está ella, una mujer pequeñita, sin habla, frágil en apariencia (interpretada de maravilla por Holly Hunter) pero con un volcán interior, que expresa con su música y con la ayuda de su hija toda su rabia. En la película Baines sale mejor parado que el marido y eso que su relación con Ada comienza de la peor manera, por chantajearla a través del piano, pero el chantaje da paso al cortejo hasta que finalmente Ada escoge a George lo que desencadenará la tragedia…y no cuento más!

Un dramón de época que os encantará, dejaos llevar por la hipnótica música de Michael Nyman y por la fascinante fotografía de esta película, nunca he visto nada parecido, da la sensación de que la humedad te cala y el barro te envuelve, el autor de esta maravilla es un fotógrafo neozelandés llamado Stuart Dryburgh. Y por supuesto no me olvido de su directora, Jane Campion que supo dotar a su película de una sensibilidad muy especial para contarnos el drama de esta gran mujer que sin comerlo ni beberlo aterriza en una tierra extraña, donde la obligan a casarse con un desconocido, es vejada y maltratada, despojada de lo que más quiere y debe salir adelante por si misma, es una historia vieja pero que hoy en día se repite con demasiada asiduidad, os suena mucho, ¿no?



jueves, febrero 02, 2017

Chicas de calendario. La caótica Annie.


La película de Woody Allen es setentera hasta las cachas y su prota, Annie me recuerda a una de esas mujeres que luchaban por sus derechos hace 40 años. Precisamente los medios han comparado las manifestaciones que se producen estos días contra el bufón de la Casa Blanca con algunas de los años setenta, cuando los Estados Unidos enseñaban el camino al mundo entero a base de movimientos sociales en las calles. En aquellos tiempos se trató de una reacción a la guerra del Vietnam, al racismo, a favor de la liberación de la mujer, etc, ahora mismo, la sociedad, más experimentada ha comenzado a movilizarse casi antes de que Trump se haya sentado en su trono, aunque sus 10 días en la presidencia ya se están haciendo demasiado largos.

Bueno… Vamos a lo nuestro, la película trata de la relación sentimental entre Alvy (Woody Allen) y Annie (Diane Keaton) en clave de comedia pero con continuas reflexiones sobre el sentido de la vida, la muerte, la sexualidad o la religión. No se estructura de manera lineal sino que pasa del presente al pasado o al futuro, intercalando momentos de la relación entre ambos protagonistas.

A veces Woody se pone un poco denso con su discurso pero Annie tampoco está del todo centradita. Son una pareja muy divertida, me encanta la imagen de Annie paseando por Manhattan con ese atuendo tan característico, su chaleco, sus pantalones holgados, sus sombrero y sus gafas redondas -que la convirtió en un icono de la moda- mientras habla y escucha las parrafadas del paranoico Alvy.

Creo que Woody Allen en esta peli consigue algo tan simple y complejo a la vez como describir una relación sentimental de manera innovadora, incluyendo guiños, referencias y todo tipo de licencias cinematográficas (como cuando hace aparecer a los personajes visitando su propio pasado como meros espectadores). Asistimos al nacimiento, desarrollo y ocaso de una relación y creo que en más de una vez nos podemos reconocer en las indecisiones, en los errores o aciertos que cometen las parejas. Como dice Alvy:  “Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere. Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto”.

En cualquier caso Annie Hall es una película que deja un poso de melancolía pero que transcurridos cuarenta años de su estreno se disfruta con mucho placer, hay drama y hay comedia con frases inolvidables como éstas:“La vida está llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa”. “No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo quiero”. Genial.


Como resumen de esta magnífica película en la que los personajes se dedican a buscar la felicidad sin descanso, me quedo con una de las reflexiones de Alvy cuando dice que asociar amor y felicidad es la mejor manera de ser desafortunado… aunque tras este bajonazo también afirma que merece la pena amar a pesar de los desengaños y sin sabores que produce. Estoy de acuerdo!


miércoles, enero 11, 2017

Chicas de calendario 2017. La apasionada Karen.

Fue una de esas aristócratas echás pa’lante o si preferís una adelantada de su época y es que Karen Blixen no se conformó con jugar unas partidas de whist al calor de una chimenea o alternar en un exclusivo club de campo, noooo…. a Karen le gustaba hacer ruido y vaya si lo hizo. 

En 1914 aterrizó en Africa, mas concretamente en Mombasa para casarse con el barón Bror Blixen. Allí montó una plantación de café mientras su marido correteaba detrás de otras mujeres, después de seis años de matrimonio se separaron, el barón tuvo la deferencia de cederle la plantación de café y de paso contagiarle la sífilis que sus aventuras nocturnas le habían dejado.

En 1918 Karen conoció a otro expatriado de alta cuna, el piloto británico Denys Finch Hatton y …ocurrió lo inevitable. Denys era apuesto y elegante, un aventurero que podía permitirse pasar los días volando en su avioneta sobre los maravillosos paisajes africanos o cazando de vez en cuando algún animal salvaje (otro millonario "estresao"). Además cuando Karen imaginaba sus historias fantásticas y las contaba tan convincentemente junto a una fogata en plena sabana a Denys se le caía la baba. Comparar a este pimpollo con un marido aburrido, adúltero y sifilítico no tenia sentido así que se hicieron amantes. (Además, no me engañéis, a muchos de los que estáis leyendo esto se os viene a la mente la película de Sydney Pollak donde Karen (Meryl Streep) tiene que elegir entre su marido (Klaus Maria Brandauer) y su amante bandido (Robert Redford), ejem,  creo que no hay que añadir nada más.

Los años africanos fueron pasando y la baronesa pasó sus días entre una plantación que no le daba mas que disgustos, un interés creciente por mejorar las condiciones alimentarias y médicas  de los nativos que la rodeaban y sus devaneos con Denys. Como os decía, las cosechas iban un año mal y otro peor, casi como su relación con Finch-Hatton que subía y bajaba como los precios del café. Así, a través de muchos altibajos llegamos a una fecha clave en la vida de Karen Blixen, 1931. Ese año fatídico fue cuando Denys se estrelló con su avioneta y también cuando los precios del café experimentaron una caída tan estruendosa como la del piloto. Karen, sola y arruinada (su familia le había retirado su ayuda financiera a una empresa en continuas pérdidas) decidió volver a Dinamarca. 

Con la cabeza llena de recuerdos e ideas la apasionada Karen no tardó en dar salida a su inspiración, adoptó el pseudonimo de Isak Dinesen y relató en 1937 sus experiencias en Africa en una novela bellísima “Out of Africa” (en España “Memorias de Africa”) que es básicamente una biografía novelada. Escribió otros libros pero ninguno como éste la colocó como leyenda literaria, la popularidad (ya póstuma) de Isak Dinesen se desbordó cuando en 1985 se filmó la película homónima  con Meryl Streep como su alter ego y Robert Redford en en papel de Denys Finch Hatton.

Karen Blixen murió en 1962 en Dinamarca, jamás volvió a África, pero como rememora en su libro nunca olvidó sus años mas felices en Kenia: "Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong…  (I had a farm in Africa at the foot of the Ngong Hills…"


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